El éxito del cambio: la adaptación
El cambio es un acto personal, una reacción del individuo ante casos típicos de situaciones que implican adaptación, la herramienta indispensable para adaptarse es la capacidad de aprender, que es algo natural, por lo que todos estamos capacitados para cambiar.
Aunque Ronald Inglehart, enarbolado por algunas corrientes sociológicas actuales, sostiene que la capacidad de adaptación rápida es uno de los caracteres centrales del actual modelo social, la realidad es que desde siempre, el fundamento de todo está en el cambio incesante, cualquier estructura viva debe cambiar para evolucionar, si no pregúntenle a Darwin.
No estamos descubriendo nada nuevo, estamos adaptando nuestra capacidad de adaptación a nuevos tiempos y nuevas circunstancias.
Alan Deutschman, entendido en periodismo de negocios, con gran reputación por su experiencia en liderazgo y cambio, publicó Cambiar o morir en 2009, a pesar de la aprensión que me inspira por naturaleza teorizar sobre estas cuestiones tan subjetivas, considero útiles las claves que da en su libro para enfrentar el cambio: relacionarse, repetir y reorientar.
- Relacionarse: acercarse a modelos inspiradores y tomar de los compañeros lo necesario para adaptarse al nuevo contexto laboral.
- Repetir: practicar y mejorar.
- Reorientar: cambiar los patrones de pensar, sentir y actuar para reorientarse.
Es innegable la importancia de asumir los cambios de roles en las empresas. La competitividad, la necesidad de mantener el trabajo, de ajustarse a las nuevas situaciones de la empresa, son motores que generan esa necesidad. La forma y habilidad con la que enfrentamos un cambio tienen un impacto sustancial en el resultado y la acumulación de experiencias de cambio influyen en nuestra resistencia o fluidez a cambiar.
Podemos considerar que para enfrentar con éxito el cambio necesitamos:
- Hacer inventario de nuestros puntos fuertes y débiles.
- Comprender nuestro rol en el cambio.
- Identificar objetivos y prioridades de la empresa para alinearnos en la medida que podamos con ellos.
- Percibir que el trabajo en equipo es una prioridad que implica reorientar nuestros objetivos personales en función de los objetivos grupales.


